sábado, 6 de agosto de 2011

ALICIA VETE A LA MIERDA

Fuimos al cine. ¿Para qué? 
Llegamos a la cineteca nacional. Nos encotramos con nuestro amigo, y la primer pregunta es:
- ¿qué vamos a ver?
- la peor, la que tu no quieres ver
- sí, esa. Una pequeña catarsis pequeño burguesa de una niñita que le pagan su boleto a las hermosas tierras patagónicas. Pero la pelotuda la pasa mal, se quiere volver. La vemos mirando por la vantanilla, escribiendo en un vidrio empañado, caminando por las calles de Buenos Aires, y sin decir más que boludeces. Cuando una porteña le dice la justa ella no entiende nada, pero ahi va resguardada por el poder de la cámara. Que poder???? La registraron para toda la vida. 
Esas películas que se hicieron para comentarla durante la función ante el asombro de que nadie te pide que te calles, y que más de una vez se rien de los comentarios que les haces a tus compañeros de butaca; comentarios más elocuentes que todos los de la película. Bue... no todos. Hay un comentario supremo.
La boluda se va a cortar el pelo en una peluquería de Buenos Aires (el peluquero tiene actitud de renegado). Está claro que esta escena fue totalmente premeditada por el director o por alguien de la producción, pero no tan premeditada como creían. Ella llega con su pelo largo, contenta, y le pide al peluquero que se lo deje corto... jajajajajajaa!!! La mejor escena de toda la película. Se lo cortó para el orto, nadie entendía nada, el peluquero safaba como safamos los renegados cuando nos mandamos una cagada; todo está avisado y la otra parte acepta los términos y condiciones (puede fallar). Entonces frente al anonadamiento de todos, pues nosotros, el público ya advertimos lo que pasó, pero no tan literalmente como la mujer del peluquero que dice:
- ella no parece tan contenta con el corte....
Jajajajaja!!! La maste mostro. Safaba un poco, pero ahora parece un pibe. La están filmando, se tiene que hacer la boluda, pero todos sabemos que su conciencia le dice: recien van 10 minutos de película y este me dejó un nido de carancho en la cabeza.
Ese fue el único momento rescatable.
Nos vemos en la próxima! Salute!

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